este lo escribi cuando estaba en quinto año. ahora me doy cuenta e sus fallas e incluso de cosas que podrian agregarse o cambiarse. igual espero que les guste
Esta historia comienza en un pueblito llamado “Espinillo”, en un tiempo en el que la vida era mas fácil. En el que la guerra y hambre era tan lejana a la realidad que para mí ni existían. En ese entonces mis preocupaciones no superaban el tener las materias al día, el llamar a mis viejos para avisarles donde estaba o el juntar plata para salir a divertirme. Y no se crean que porque era un pueblo no había diversión. Había un boliche, un cine y tres o cuatro barcitos. Uno de estos tenía algo especial. El lugar era un sucucho mugroso de cuarta llamado “el local de Mario”. Pero, aunque fuese chico, feo y con un constante olor a aceite de freír, cigarrillo y cerveza barata, ese lugar tenia a alguien especial: EL COMEDIANTE.
Nadie sabía quien era, porque llevaba una capucha violeta con un cascabel en la punta que le cubría el rostro, pero se calculaba que tendría entre 15 y 16 años. Tampoco se sabia como el y Mario contactaban, pero cada una o dos semanas daba una función el sábado a la noche. La cosa es que iba y se contaba los mejores chistes. Y no tenia respeto por nada. Ni por las mujeres, ni por los negros, ni por los judíos. Ni por el mismo. Eso era lo peor. Dicen que una vez un borracho le grito “hazme reír comediante” y le tiro una botella de cerveza. Cualquier persona se hubiera defendido o huido. Pero no el comediante. El se quedo ahí viendo como todo el mundo se le reía. Yo lo se porque estuve ahí. Después de eso contó un par de chistes sobre sus propia madre (lo cual lo hacia mas patético) y se fue.
Al día siguiente de la función o sea, domingo, salí a caminar.
Era la tarde así que no había nadie en el pueblo. Sin darme cuenta, repasando mentalmente la teoría del empuje de Arquímedes (todo cuerpo al sumergirse en agua experimenta un empuje igual al volumen de agua desplazada) porque tenia prueba el lunes llegue a la plaza central y entonces sentí un sollozo. Mire bien y vi a un chico leyendo un libro en un banco. El pibe parecía de mi edad, o sea, 16 años. Era flacucho y tenía el pelo castaño y corto. Me acerque a ver que le pasaba. Sin que se diera cuenta, leí su portada.
-“La Naranja Mecánica” ¿de que se trata?
Pareció sobresaltarse ante mi presencia.
-no te importa- fue su respuesta
-eh loco, que agresivo-
No contesto y volvió a bajar la mirada.
-¿Qué te esta molestando?
- me preocupa las complicaciones morales que muestra el libro. ¿Vale más una muerte rápida a una vida de dolor? ¿Por qué la violencia genera mas violencia? Y lo que más me preocupa ¿Por qué buscamos encontrar el placer en el dolor de los otros?
No sabia que decirle, así que fui por lo seguro
-no te la compliqués tanto. Hay tiempo para pensar en eso. Ahora preocupate por cosas de ahora y no te adelantés. Disfrutá lo que estas viviendo.
El joven cerró el libro y me miro.
-o sea ¿Querés que me emborrache hasta que mi cuerpo no lo tolere? ¿O que fume tanta marihuana que mi corteza cerebral sea destruida por las partículas de droga? ¿Y que tal si tengo relaciones de sexo de una sola noche con chicas borrachas sin usar preservativo y además de joder la vida a la chica aumento un poco mas los índices de embarazo juvenil?-
Me había dejado sin palabras. Era obvio que este chico estaba… bueno, no se como decirlo. Pero era más o menos una fusión de odio, ira y hartazgo.
-yo creo que lo que vos necesitas es desestresarte un poco. Y para eso tendrías que ir a verlo al comediante.
En ese momento en chico se paro y pateo sin querer su mochila (la cual, aclaro, no había visto hasta este momento)
-escúchame bien, porque solo lo voy a decir una vez. De todos la gente basura que hay, el comediante es el peor. Es una persona a la cual la vida se le burlo tantas veces que decidió reírse con ella, porque si no se iba a volver loco. No debe ser inteligente, ni fuerte, ni siquiera valiente, por lo que lo único que puede hacer es contar chistes. Por que no tiene nada más que ofrecer. Y lo peor es que quiere mostrarse más grande mostrando a los otros como seres pequeños e insignificantes. Porque ¿Quién no es grande al lado de negros esclavos, mujeres consoladoras o judíos masacrados? El hace esos chistes para mostrarse como un ganador y cuando le tiraron la cerveza (yo lo vi.) se tuvo que reír con los que se reían de el para autoconvencerse de que se reían con el y no de el. Y como es un débil, no pudo defenderse. Así que se siguió riendo “con ellos” hasta el final del show.
Les juro por Dios, Ala o Buda (depende de su religión, no quiero mostrar favoritismos) que esta vez no tenia nada que decir. Estaba aturdido, con una cara que parecía decir “mi mente esta en estado vegetativo”. Probablemente se hallan dado cuenta que no soy muy elocuente. El pibe dijo: “me tengo que ir” y se fue.
¿Y saben cual es la parte más sarcástica de la historia? La parte mas sarcástica de la historia fue el ruido que hizo el cascabel pegado a la capucha violeta que colgaba de su mochila cuando este se levanto y se fue.